El coronavirus golpea de nuevo en Asia

Hace un año, los llamados modelos asiáticos de lucha contra la pandemia de covid recibían elogio tras elogio. En comparación con la caótica respuesta occidental, países como Corea del Sur, Taiwán y Vietnam eran un modelo de eficacia, con pocos casos y medidas rápidas y contundentes. Ahora las tornas parecen haber cambiado. Estados Unidos y Europa aceleran su ritmo de vacunación y comienzan a relajar sus precauciones. Mientras, en las naciones de Asia las inoculaciones aún van por detrás de lo anticipado, bien por falta de interés entre la población o bien por escasez de medicamentos y problemas de abastecimiento. Y, debido en parte a ese ritmo lento y a la aparición de nuevas variantes del coronavirus, muchos de estos países atraviesan nuevas olas de contagios que les ha obligado a imponer de nuevo directrices más restrictivas con limitaciones al movimiento de la población.

El continente mira a India, el segundo país más poblado del mundo con 1.380 millones de habitantes y donde la pandemia continúa disparada por encima de los 350.000 nuevos casos oficiales diarios (como si España reportara 12.000 casos al día, que es a lo que se llegó en el pico de la primera y segunda ola). La variante detectada por primera vez en este país ya se ha localizado en otro puñado de naciones del sureste asiático. En Nepal, al norte de la India y con un vetusto sistema sanitario, los contagios ya han comenzado a aumentar de modo drástico –más de 8.000 cada día desde hace 10, para una población de 29 millones– y en los últimos días han muerto un millar de personas con covid. Para evitar posibles contagios transfronterizos, China ha prohibido las escaladas al Everest desde su lado de la montaña; la covid ha llegado al campamento base.

En Katmandú, la capital nepalesa, hay centros hospitalarios que han anunciado que no pueden admitir nuevos enfermos, cuyas familias buscan desesperadamente una cama, y crece la demanda de oxígeno. Samir Kumar Adhikari, jefe del centro de operaciones de urgencia del Ministerio de Salud, ha declarado al país en “situación de crisis”. “Si el 20% de miles de personas aisladas en su domicilio necesitaran camas de hospital y cuidados, no podríamos hacerle frente”, ha precisado, en declaraciones a AFP. Las razones para el fuerte salto en contagios en este país de mayoría hindú son similares a las de su vecino: pese a que empezaron a aumentar los casos en abril, se mantuvo la autorización de festivales religiosos y concentraciones políticas.

En el este de Asia, Taiwán, que hasta ahora había sido uno de los alumnos modelo en la pandemia (registra apenas 1.682 casos y doce fallecidos en más de un año entre una población de 24 millones de habitantes), ha sido este sábado el último en endurecer sus medidas de precaución. Tras detectar 386 nuevos contagios ―la gran mayoría en Taipéi y su vecina Nueva Taipéi―, este fin de semana el Gobierno ha decretado el nivel 3 de emergencia para la capital y su ciudad gemela, el máximo establecido hasta ahora en la isla.

Como resultado, se restringirán las reuniones familiares a un máximo de 10 personas en el exterior y de cinco en el interior, y se cerrarán cines y otros locales de entretenimiento. El Gobierno local de Taipéi ya había ordenado el cierre de bares y discotecas con anterioridad. Varias universidades han anunciado que pasarán a impartir sus clases por internet en esta isla, que desde el comienzo de la pandemia nunca ha llegado a estar confinada.

Miedo a un nuevo confinamiento en Taipéi

El anuncio precipitó que numerosos habitantes de la capital y los alrededores se lanzaran a los supermercados a comprar alimentos y productos de primera necesidad, ante el temor de que la situación pudiera empeorar y las medidas, endurecerse. El ministro de Salud, Chen Shih-Chiong, ha precisado que solo se impondrá un confinamiento total si se detectaran más de un centenar de casos nuevos diarios durante 14 días (España registró 3.084 el viernes pasado). “En los próximos días, estaremos atentos a la evolución de la epidemia y adaptaremos [los cierres] en consecuencia”, declaró Chen.

El aumento de casos en la isla ha acelerado el ritmo de vacunaciones, hasta entonces muy lento dado que, sin apenas incidencia del virus, los ciudadanos no sentían la urgencia que se vive, por ejemplo, en Europa. Esta semana el número de inoculados llega a los 120.000 ciudadanos, mientras que siete días antes el total era de solo 70.000.

Más al norte, Japón ha sumado tres prefecturas más ―Okayama, Hiroshima y Hokkaido― a las seis que ya se encontraban bajo estado de emergencia sanitaria hasta finales de mayo, mientras registra este sábado casi 7.000 positivos más, que elevan a 665.547 el número de casos desde el comienzo de la pandemia en este país de 120 millones de habitantes. España, con un tercio de población, va por 3,6 millones de casos, y en el último día sumó otros 6.400. Otras 10 prefecturas aplican medidas de cuasi estado de emergencia. La decisión hace que los restaurantes deban cerrar a las ocho de la noche, y se recomienda a los residentes que permanezcan en sus viviendas, trabajen a distancia y eviten desplazamientos no imprescindibles. Pero, legalmente, el Gobierno nipón carece de herramientas para obligar a los ciudadanos a que cumplan esas orientaciones.

Al anunciar la medida, el primer ministro, Yoshihide Suga, ha indicado que a finales de mes revisará la situación para decidir si prorroga el estado de emergencia sanitario. Faltarán entonces apenas dos meses para la inauguración de los Juegos Olímpicos, el 23 de julio, una fecha que pesa sobre casi cada decisión que toma el gobierno japonés.

La campaña de vacunación avanza en territorio japonés al ritmo más lento de todos los países de la OCDE: apenas un 3% de los ciudadanos están inoculados (en España lo está totalmente el 15%). La falta de disponibilidad de vacunas, debido a un suministro lento, el retraso del gobierno nipón en contratarlas y a que hasta ahora solo se haya aprobado la fórmula de Pfizer para su uso en el país son algunos de los factores que han contribuido a ello.

La preocupación por ese lento ritmo, la escasez de personal médico y el temor a nuevos contagios ha contribuido a la impopularidad de Suga, al que según las encuestas solo apoya el 32% de la población apenas cuatro meses antes de una elección interna por el liderazgo de su partido, el Liberal Demócrata (PLD). También ha disparado la oposición a los Juegos, de los que el 60% de la población cree que deberían cancelarse.

En China, el país donde primero se detectó el coronavirus en diciembre de 2019 y que hasta esta semana llevaba tres sin detectar contagios locales, las autoridades han informado de 11 nuevos casos de transmisión local desde el jueves en dos provincias diferentes: seis en Liaoning, en el noreste, y cinco en Anhui, en el centro, lo que ha despertado el temor de que puedan encontrarse nuevos casos en los próximos días. Desde el comienzo de la pandemia, este país acumula 90.847 casos, de los que 4.636 han fallecido. Es el equivalente a 3.000 diagnósticos y 154 muertes para la población española, lo que da idea de cómo en este y otros países asiáticos se está reaccionando mucho antes de lo que se ha hecho en Europa.

El panorama en el sureste asiático no es más halagüeño. Las vacunaciones escasean ―Tailandia, uno de los países más prósperos de la región, apenas ha inoculado al 1,16% de sus casi 70 millones de habitantes― y los casos aumentan en una región que el año pasado consiguió contener la enfermedad con una cifra relativamente baja de contagiados. La nueva variante india se ha detectado en Camboya, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia.

En Malasia (32 millones), este sábado se registraban 4.140 positivos más, para situarse en 466.330; en Tailandia, 3.095, que elevan el total a 99.145 desde el comienzo de la crisis. Vietnam, pese a una serie de medidas estrictas que ha evitado una escalada de casos (en total, cuenta 3.821 infecciones entre sus 96 millones de ciudadanos), ve cómo el coronavirus se ha detectado en 23 de sus 63 provincias y este domingo batía su récord de casos diarios, con 165. Singapur (5,7 millones), que ha detectado un puñado de brotes tras varios meses sin apenas contagios, ha impuesto una serie de nuevas medidas restrictivas a sus residentes hasta el 13 de junio. La isla-Estado informaba este domingo de 38 nuevos contagios, la cifra diaria más alta desde septiembre pasado.

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