Las remesas salen al rescate de las familias golpeadas por el coronavirus

In this April 3, 2020 photo, a woman carry on her back a child walks past a courier business in Joyabaj, Guatemala. in recent years Joyabaj registers the largest number of Guatemalan citizens deported from the United States. (AP Photo/Moises Castillo)

Con el dinero que gana limpiando apartamentos y oficinas en Milwaukee (Wisconsin), Rafaela Flores, una migrante mexicana de 47 años, se ha encargado de hacer frente a los golpes del coronavirus a su familia separada por más de 3.300 kilómetros de distancia. Después de que ella se enfermara en mayo y tuviera que confinarse en casa con su esposo e hijo pequeño de 21 años durante más de 15 días, ahora está costeando el tratamiento de sus padres octogenarios y una de sus hermanas mayores en Veracruz, que también se contagiaron de la covid-19 y han visto cómo sus pocos ingresos disminuían por la pandemia.

Tanto en Estados Unidos como en México, la familia ha sentido el impacto de la enfermedad en su salud y su economía, pero en medio de la crisis, Rafaela Flores sabía que era más importante que nunca enviar dinero al rancho Laguna Verde, en el municipio veracruzano de Tres Valles, para que sus padres pudieran comer y comprar sus tratamientos y su hermana mayor, Irma, de 59 años, hiciera frente a la caída de clientes en su pequeño negocio, un molino a donde, por el temor a la enfermedad, cada vez llegan menos vecinos a moler maíz o a comprar masa para hacer tortillas. “No siento que mando mucho, como 2.000 pesos cada 15 días (unos 90 dólares). Pero como ahorita está el trabajo que está pegando (la crisis) aquí también, pues sí siento que es mucho, pero yo tenía un ahorrito aquí y pude ayudarles a ellos, dándole siempre gracias a Dios”, afirma a través del teléfono Flores, quien lleva 18 años en Estados Unidos.

En medio de la pandemia, el esfuerzo adicional de trabajadores como ella tiene un reflejo claro en el repunte de las estadísticas de remesas a México y los países del norte de Centroamérica. Con sus envíos de dinero desde Estados Unidos, los migrantes están ofreciendo un salvavidas a las economías familiares en sus lugares de origen, fuertemente golpeados por las cuarentenas y las pérdidas de empleo por el coronavirus.

En el caso de México, el dinero que mandan sus ciudadanos desde el extranjero alcanzó en marzo niveles históricos coincidiendo con el inicio de la pandemia, pese a las pérdidas de millones de empleos sufridas en Estados Unidos, el principal destino de los mexicanos. Los datos de marzo hicieron que el presidente Andrés Manuel López Obrador agradeciera públicamente a sus migrantes, a quienes se refirió como “héroes vivientes” en una de sus conferencias mañaneras. “Las remesas en el mes de marzo llegaron a 4.000 millones de dólares. Esto llevaba casi 20 años que no sucedía, hubo un incremento de febrero a marzo de 35%”, presumió el mandatario, en un momento en que las finanzas de su país comenzaban a mostrar el deterioro por el impacto de la crisis. Al contrario de lo sucedido con otros países, hasta el momento la cifra de remesas de los mexicanos en el exterior no ha registrado una caída respecto a los números anteriores a la pandemia. De hecho, en mayo, el último mes del que se tienen cifras hasta ahora, se vio un repunte del 18,10% respecto a abril para alcanzar casi 3,4 millones en envíos de efectivo, según datos del Banco de México.

Como los migrantes mexicanos, los centroamericanos en Estados Unidos también parecen empeñados en evitar que se cumpla el pronóstico del Banco Mundial que en abril preveía “la mayor caída de remesas de la historia reciente”, un descalabro que cifraba en un 20% menos para este año en todo el mundo por el desplome de salarios y la pérdida de empleos. En el caso de Guatemala, El Salvador y Honduras, pese a un descenso en los envíos de dinero a sus familias al inicio de la crisis del coronavirus, en mayo y junio consiguieron revertir la tendencia y aumentar la inyección de efectivo a sus países, donde las cuarentenas han sido especialmente estrictas y han aumentado la pobreza de la que muchos huyeron.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *