Ciudadanos de Palestina e Israel relatan cómo se vive bajo la amenaza de bombardeo

SANTIAGO.- A la mitad de la conversación con nuestro entrevistado, se escucha una sirena. «Ahí le están pegando a Jerusalén», dice tranquilamente desde el otro lado del teléfono. Luego sigue conversando sin preocuparse mucho de la situación.

Puede que a este palestino (que solicitó guardar reserva de su nombre) no le llame tanto la atención este hecho, pero es reflejo de lo que está ocurriendo tanto en Israel como en Palestina durante los últimos días, cuando bombardeos de lado y lados han cobrado un gran número de víctimas fatales.

Él reside en lo que se conoce como Ciudad Vieja de Jerusalén, un sitio sagrado tanto para musulmanes, cristianos y judíos. «Estamos viviendo bien, pero el Gobierno siempre trata de controlar a toda la gente, especialmente a los jóvenes. Les hacen problemas de forma directa e indirecta. Los judíos tienen leyes diferentes para judíos y para palestinos», dice.

El conflicto se agravó con el secuestro y asesinato de tres jóvenes hebreos en Cisjordania: el Gobierno israelí culpó al movimiento islamista Hamas de ser los autores del crimen. Días después, un palestino de 16 años murió brutalmente en represalia por este hecho, generando un repudio generalizado.

«En Gaza están asustados, porque en realidad quien paga todo esto es la población en la calle: niños mujeres, ancianos, que no tienen cómo protegerse. En primer lugar, tienen muchos problemas de abastecimiento alimenticio, hay un 80% de paro, no están trabajando. La situación es terrible en cuanto a cuestión humanitaria. Los pocos alimentos que hay en Gaza los están repartiendo en malas condiciones,» dice a Emol Juani Rishmawi, española radicada hace 30 años en la ciudad de Belén.

«Están pidiendo a gritos a la comunidad internacional que paren con esto y esperemos que los escuchan y consigan convencer de que esto no vale para nada. Van a morir 1.500, 2.000, 3.000 y después qué, qué va a pasar, ¿seguimos con lo mismo?», agrega.

Si bien Juani no vive en Gaza, tiene mucho contacto con gente de allá y recalca que este problema se ha extendido: «También aquí hay situación de crisis, han habido muchas manifestaciones, la situación está un poco descontrolada. Tampoco podemos movernos fácilmente por los checkpoints o controles que nos tienen, y cuando nos movemos y pasamos por sitios donde hay asentamientos judíos tienes el peligro de que puedan darte una paliza o tomarte los colonos y matarte. Esta situación actual es realmente crítica y es muy especial, porque nunca se había visto así tan grave».

El otro lado: Alarmas y refugios en todas partes

En Israel la situación también preocupa, ya que son cientos los misiles que llegan a diario a diversos lugares. «Las dos últimas noches han sonado las alarmas, he tenido que correr a los refugios acá. Por normas de construcción todos los edificios cuentan con un bunker comunitario, o bien, todos los departamentos tienen su propio bunker. Yo vivo en un departamento que tiene su propio búnker, que es la habitación de los niños. El primer día cuando sonó la alarma corrimos a la habitación de los niños, cerramos la ventana, y ahí esperamos», cuenta Francisco Salgado, chileno que vive en Jerusalén hace 5 años junto a su mujer y sus hijos.

Dependiendo de la cercanía con Gaza, el tiempo para correr a refugiarse va variando. Mientras que en Jerusalén tienen entre 2 y 3 minutos para llegar al búnker, en la ciudad de Ascalon, por ejemplo, el tiempo se reduce a 15 segundos.

Una situación más complicada es la que vive el también chileno Gabriel Colodro, quien reside con su señora e hijo en Asdod, ciudad ubicada a 35 kilómetros de Gaza. «Desde el lunes empezamos con sirenas muy largas. La longitud de las sirenas en cierta forma te anuncia la cantidad de misiles que vienen. Estamos hablando de rondas superiores a 8 misiles, misiles grandes, porque para recorrer 35 kilómetros no es un misil pequeño el que viene», advierte.

Gabriel explica que en Asdod las clases están suspendidas, «por lo que muchos padres no pueden ir a trabajar porque tienen que quedarse con sus hijos. Por ejemplo, mi esposa no ha salido a trabajar por lo mismo y está en casa con mi niño de 3 años». En el caso de él, que trabaja en Tel Aviv, tiene permiso para salir 3 horas antes de su trabajo.

De todos modos, agrega que «aquí todo el mundo está bien informado de lo que debe hacer, desde niños. Mi hijo tiene cinco años ya en el jardín cada cierto tiempo le hacen ejercicios, le enseñan que cuando suene la alarma tienen que correr, tienen que seguir a la tía a los refugios antiaéreos, ahí los hacen cantar y distraerse para que no estén muy pendientes de lo que pasa. Existe una cultura acá desde pequeños a enseñarles cómo reaccionar en caso de escuchar la alarma».

Hamas, Israel y las muertes

Ciertamente, este tema desata opiniones diametralmente opuestas. Por un lado, Israel culpa a Hamas de mantener esta tensión. «El problema tiene nombre: Hamas. Ellos como organización terrorista tienen el control de Gaza y son los que deciden lo que pasa y no en su territorio, y la verdad es que actúan con bastante fuerza para mantener el control y acá en Israel al menos no se ve que el Presidente Mahmoud Abbas tenga control sobre Hamas», dice Salgado.

Y Colodro agrega: «Hay una diferencia de objetivos acá. A Israel no le ayuda en nada matar civiles, no pretendemos conquistar Gaza -la dejamos en 2005-, no nos interesa tener más territorio. No hay un objetivo de eliminar civiles, de eliminar palestinos. Por otro lado, Hamas sí tiene esa intencionalidad de matar civiles. Todos los ataques de Hamas son contra civiles. Envían cientos de misiles a las ciudades con objetivo civil».

Pese a ello, los bombardeos de Israel a Palestina han significado muchas víctimas civiles. Ante esto, Colodro añade que «es una lástima, es una situación bastante difícil. No se habla mucho del tema, pero nadie se alegra, no hay una sensación de alivio porque mueran personas allá. Obviamente hay sectores más extremistas en ambos lados que no ayudan en los tratados de paz y darle una mirada real al conflicto».

Por otro lado, Juani Rishmawi sostiene que «creo que el derecho a resistir y a defender tu casa, tu hogar, tu familia, es un derecho que tiene todo ser humano, y si eres atacado, como ocurre desde que está Israel como Estado, yo considero que no hay que tener miedo, hay que ser valientes y dar a conocer al mundo que ellos (israelíes) no tienen ni han tenido ningún derecho de hacer lo que están haciendo porque es una masacre».

«Nosotros somos los maltratados, no puedo darle la razón al maltratador. No tengo el mismo pensamiento que Hamas, pero son palestinos. Gaza está totalmente aislada, no entran alimentos, no entra agua, no entran medicinas, no dejan entrar ni salir a nadie, por lo que yo creo que tienen todo el derecho del mundo a defenderse», sentencia.

«Yo vivo muchos años aquí y una de las cosas que siempre he dicho es que soy una defensora del derecho humano a la vida, sin condición, por lo tanto la violencia es lo último que debemos aceptar. Pero cuando a ti te atacan por todos lados, tienes que luchar», finaliza.

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