¿Qué le enseña la publicidad a tus hijos?

Seamos sinceros,  los niños adoran la televisión, les encanta ver películas y series, conocen a los personajes, los siguen de cerca, hablan como ellos e imitan sus acciones. Esa realidad no podemos negarla, ya que todos de una manera u otra estamos afectados por los medios de comunicación. El problema surge cuando no somos conscientes de que en los programas hay comerciales que pagan para que éstos puedan salir al aire; y en la  calle hay avisos, en sus colegios se organizan eventos patrocinados por marcas publicitarias y en la radio se anuncian una y otra vez diferentes productos. Y si ellos están siendo expuestos constantemente a los mensajes publicitarios, ¿no sería lo correcto hablarles sobre la publicidad al igual que lo hacemos sobre el contenido de las películas, videojuegos o programas?

No sólo es importante hablar con tus hijos sobre los contenidos de la televisión sino también sobre la publicidad, recalcando que las cosas que se presentan en los comerciales no necesariamente son reales. He aquí algunos puntos que has de tener en cuenta:

Lo más lógico es ver la televisión con tus hijos para saber a qué están expuestos. Los pequeños no solo están expuestos a las pausas publicitarias sino que la publicidad también puede aparecer en el contenido de los programas o porque algún personaje está patrocinado.

Cuando tu hijo te pida algo en el supermercado pregúntale dónde y por qué conoce ese producto. Formarle criterio como consumidor le proporcionará una herramienta fundamental para aprender a seleccionar lo que le hace bien y lo que le hace daño.

Es posible que muchas de las expectativas que tiene sobre lo que el producto hará por él (ella) estén infundadas. No va ser capaz de volar, no va a convertir su cabello en rayos poderosos y no logrará conquistar al niño o niña que le gusta por utilizar un determinado champú. Y eso puede llevar a decepciones y en casos extremos a poner en riesgo su salud o su vida, tal y como ocurrió con algunos niños que se lanzaron por el balcón o por la ventana con una toalla amarrada a la espalda tratando de imitar a algún súper héroe.

Demuéstrale inteligencia comercial. Tus hijos deben saber que compras de manera inteligente, analizando los contenidos, precios y beneficios y no únicamente influenciada por lo que se dice en los medios de comunicación o por la espectacular ropa que utiliza tu actriz favorita en una película. El ejemplo es la mejor manera de enseñar.

Recuerda que la publicidad no es mala y que los contenidos no siempre son nocivos. Todo depende del contexto y de la educación que les des a tus hijos.

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